dissabte, 15 de desembre del 2007

MÁSTER-DIVAAIN-MORO-PA CASA

¡¡¡Hola amiguitos!!! Vivimos en una época en la que esta de moda hacer películas en retrospectiva, esto quiere decir que, en lugar de contar las historias y hacer las segundas y sucesivas partes siguiendo una línea temporal creciente, pues se hacen las denominadas precuelas, que son películas en las que se cuenta DESPUES lo que paso ANTES. El ejemplo mas claro de todo esto es la saga de Starwars. Porque ¿cuántas películas de Starswars existen? 1,2,3,4,5...y 6. Bien, enumerarlas es fácil pero, ¿y ordenarlas? ¡¡A-migo!!. A ver quien tiene huevos de ordenarlas, porque lo que pudimos ver de pequeñitos es el FINAL de la historia y, lo que hemos visto de machuchongos, resulta que es el PRINCIPIO y paso antes, y ya no se sabe quien es/era quien y si el abuelo de antes es el niño de después, resulta que era abuelo y ahora es niño...Bueno, una puta mierda.

Con lo que después de esta pequeña introducción, solo comentar que La Bodegueta, va a copiar este revolucionario formato para contar historias y, después de la ya conocida “Historia de la Twenty”, vamos a contar otra historia pero, al hilo de lo que hemos comentado anteriormente, es una historia que sucedió ANTES (aunque se cuente DESPUES).

La fatídica noche de la Twenty, pudimos notar la presencia de un coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior; pues bien, hoy vamos a dar a conocer como ese coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior llega a ser tal, y adquiere tamaña capacidad.

Es ahora y solo ahora cuando podemos empezar a contar la historia de:

EL SEXTO SENTADO

Todo empezó como suele empezar cualquier historia de fin de semana, con una cena el sábado por la noche en cierto bar (el cual nos es familiar a todos). Claro, la rutina, los taponazos y copazos, y la misma mierda de música del master de siempre, a menudo suelen hacer que te quedes con ganas de algo más. Y cuando llego el momento de cerrar y ya nos estaban barriendo hacia la calle, se oyó una voz que surgió de la nada, como si la hubiera traído el viento, que dijo: “Eh, monanem a Elda?”. Dios mío, cuando una voz que surge de ningún sitio dice esas cosas, no se le debe hacer caso, porque seguro que algo terrible traerá consigo. Pues eso, con nuestros santos cojones, que el si fue unánime y rotundo...y p’alante. Pero lo peor estaba por llegar:

- “A ver va, ¿cuántos somos?”
- “1,2,3,4,5... y 6”.
- “¿Y cuántos coches tenemos?”
- “1” (con 5 plazas).
- “ No, no, aquí hay algo que falla. Vamos a contar otra vez”.
-“A ver va, ¿cuántos somos?”
- “1,2,3,4,5... y 6”.
- “¿Y cuantos coches tenemos?”
- “1” (con 5 plazas).
- “Esto sigue sin cuadrar...vamos a hacerlo a revés”.
-“¿Cuantos coches tenemos?”
-“1” (con 5 plazas).
-“¿Y cuántos somos?”
- “1,2,3,4,5... y 6”.

Aquello parecía un dialogo de tarugos, dando vueltas en circulo a lo mismo sin encontrar una solución lógica. De hecho, ni la tuvo antes ni la tiene ahora.

Hasta que el señor M, gran solucionador de problemas pero, a veces, la mismísima voz de Lucifer, dijo: ”Eh, que yo conozco un atajo por los Molinos, nos montamos los 6 en 1 coche (de 5 plazas) y no nos toparemos con la policía, seguro...”
Como se habrá podido comprobar, en la historia, además del coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior, aparecen 1,2,3,4,5... y 6 personas. Pero solo una de ellas era completamente gilipollas, ¿quien? Pues la persona que abrió ese coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior y dijo: “va id pasando pa dentro, venga 1,2,3,4,5... y 6, que nos vamos a Elda”. Que iluso, a partir de ese momento, el desastre estaba ya escrito y por muchos atajos, vueltas y revuelta, el encuentro era ya inevitable y solo era cuestión de tiempo que se produjese.

Con lo que empezó el viaje y, con él, el horror. Al principio todo eran risas y tonterías, incluso ciertos pasajeros del coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior, hacían paradinhas para hacer aguas menores por el tortuoso camino de los Molinos. Ahora, como si el camino de los Molinos no estuviese ya bastante perjudicado, aquellas micciones llevaban tanta furia en sus chorrillos que provocaban en el suelo unos “clots” en los que podría caber toda una rueda dentro...

Y así, la llegada a Elda, con la intención de ir a cierto pub del centro, cuya puerta custodiaba el típico segurata 4x4 que nos dijo: “Eh, aquí hay que sacar entrada, ¿cuántos sois? 1,2,3,4,5... y 6. Pues, a 5 € cada uno”. Su puta madre, primera puñalada, estábamos a punto de sacar las carteras cuando, de repente, alguien abrió la puerta para salir del pub y pudimos ver que aquello era un antro y que estaba completamente vacío, menudo cabronazo de segurata. Con lo que huimos de allí como de la peste.
Pero claro y ahora ¿adonde podíamos ir? En aquel momento se oyó la voz del señor M (Lucifer) que dijo:
-“Eh, i si monanem a la Divaain?”.
Con ese nombre, ¿quién puede resistirse de ir a ese sitio, sea lo que sea?
-“Pos va, anem”. (Recordamos que el señor M que fue el que en su día diría aquello de “Eh, Monanem a la Twenty?”).
- “A on esta aixo de la Divaain?”
- “En el Moro”

“Hala, tos al coche, ¿estamos todos? 1,2,3,4,5... y 6. P’a dentro”.

No nos podíamos haber vuelto a casa, no, había que ir a la puta Divain esa de los huevos. Pos yasta, y en la rotonda del cementerio de Petrer de camino a la Divaain, paso lo que tenia que pasar (lo que estaba escrito que pasaría si o si)...aunque no nos diésemos cuenta de los acontecimientos en el mismo instante:



Lo que creíamos que estaba pasando(nosotros)
1. “Coño, la policía”. Frenazo y marcha atrás.
2. “Por aquí se puede pasar que no viene nadie”. Esquinazo.
3. “Y por aquí también se puede” Esquinazo.
4. “Los hemos despistado, que buenos somos”.

Lo que realmente estaba pasando(policía)
1. “Coñio, ¿porque se para ese coche a 100 metros de nosotros y hace marcha atrás?”.
2. “Hostia, que fenómeno y se tira por dirección prohibida”.
3. “Que bicho, otra vez por dirección prohibida (dos seguidas)”.
4. “Seguro que están huyendo de nosotros y ese coche rojo es robao. Vamos a por ellos. ¡¡A las armas!!”.



Total, que queréis que os diga, cuando nos creíamos a salvo, de repente apareció una furgona de la poli por detrás y, acto seguido, otra por delante. Y, a partir de ahí...la palidez... y el trullo en el horizonte.
De las dos furgonas bajaron polis con chalecos antibala y ametralladoras en ristre

- “A ver, pare el motor, deje las llaves en el salpicadero y baje del vehículo con las manos bien visibles”.
Total, que bajaba del coche con el cagallon medio fuera y al ofrecer las manos para que las esposaran, pude ver cierta cara de decepción en sus rostros. Los tíos habían salido con ganas de tiros y se habían encontrado con 1,2,3,4,5... y 6 pringaos con la palidez en sus rostros y con uno de ellos que, además de palido, era gilipollas. En el momento en que empezaron a pedir papeles del vehículo, la nublidad era tal que podían estar delante de mis putas narices pero no me no eran visibles...entonces apareció el señor M, que por un momento dejo de ser Lucifer para, no se sabe como, acabar encontrando el solito todos los documentos e irlos entregando. Fue en aquel momento cuando uno de los polis dijo: “Eh, ¿pero cuantos van en el coche? 1,2,3,4,5...y 6, ¿esto que es?”.

Pero en aquel momento algo sucedió, cuando el trullo (o algo peor) era nuestro destino inmediato, y lo de “tiene derecho a guardar silencio”, “tiene derecho a un abogado” o ”recógeme el jabón”, empezaba a resultarnos familiar, pues de los labios del policía jefe salieron las palabras más bellas pronunciadas por ser un humano:

“Venga va, montaos los 6 en el coche y tirar pa Monovar”

¡¡Oh!! La salvación. Las dos furgonas desaparecieron en la noche y los 6 ocupantes dentro de ese coche rojo con gran capacidad para albergar personas en su interior hicieron caso y volvieron pa Monovar...Eso sí, por el mismo atajo-camino tortuoso de lo Molinos, esta vez con mas “clots” que antes y con los chorrillos más mansos que antes.
Aun así, la palidez no desaparecio hasta que no llegamos a nuestra patria y cumplimos con el mítico ritual que se lleva a cabo al alba “les coquetes”. Donde apareció el panadero diciendo ”que voleu, coquetes per a quants? 1,2,3,4,5...y 6”...

Nadie olvidara jamás aquella noche y lo cerca que estuvimos de que nos hubiera puesto el culo rojo en el trullo...Pero algo si quedo claro: no pasa nada si metes a 6 tíos en un coche (de 5 plazas), pero cuidatido con meterte por una dirección prohibida...

dimarts, 11 de desembre del 2007

YOU KNOW THAT'S THE WAY I LIKED



Lo bo de tornar a recuperar els cassettes de finals dels 90 es tornar a sentir estes coses. Peaso cançó...
Gràcies Nur

divendres, 7 de desembre del 2007

AMIC INVISIBLE'07

Ara crec q sí va sent hora de fer el reparto. Mireu si esteu tots/totes i sinó aviseu.
Sopar: DISSABTE 5 GENER
Lloc: POS JO DIRÍA QUE EL HABITUAL, ¿NO?
Normes:
1.- No digueu quí us ha tocat, collons!
2.- No val: dime que li compre que no el conec molt...
3.- No val: astó es una merde, m'ha tornat a tocà (nosequí)
4.- Pa la organització: no val canviar de paperet (este any no, ho jure...)
Reparto: Què us pareix kf diumenge 16 a les 17h en PuntoPOP? Qui no puga anar, ja faig jo reparto (legal)


Salut

dilluns, 3 de desembre del 2007

Festa Perquesi a Punto Pop

Per al proper dia 15 ja estem ultimant els detalls per a la festa. El dissabte per la nit vam estar parlant amb toni al punto pop, que ja havia parlat en kapacorrenses al respecte. Em va dir que igual que a la ultima festa les copes serien algo mes barates. Que us pareix si li proposem fer un numero determinat de targetes a mode d'invitació que es puguem entregar a canvi de algun xupito en barra o d'un d'eixos mojitos que pensaba preparar segons van informar fonts kapacorrenses...? Ja em dieu el que penseu.. Jo puc parlar amb Toni i encarregarme de les tarjetes.
Com que pareix que la festa esta prou encarrilada haura que veure el tema del sopar. Supose que sera al mateix de la ultima festa, que no va estar mal. Ja ho parlem i veiem els que som.
Ademes aquest cap de setmana per fi es la despedida de Michel. Desde la bodegueta confirmats Galian, Raül i R'6. En cas de novetats ens posarien en contacte amb les autoritats competents.
R'6

dijous, 22 de novembre del 2007

Per als que encara no han aconseguit el seu exemplar...

Aci teniu a la nostra amiga Wilma, de nou a les portades.
R'6

dijous, 15 de novembre del 2007

Plain White T's - Hey There Delilah

El Romaneta l'estava buscan, vinga ja l'he trobat, Plain White T's - Hey There Delilah
Un numero 1 que encara no ha sonat en els 40, però que sense cap dubte ho farà...



A mi tb m'agrada...

dimarts, 13 de novembre del 2007

La Historia de la Twenty by Galiano

¡¡Hola amiguitos!! Mucho se ha hablado pero poco se ha escrito sobre lo que ocurrió aquella terrible noche de infausto recuerdo, en la que ciertas personas estuvieron a punto de perder algo más que la vida. Para algunas de esas personas que, para evitar polémicas enunciaremos como señor X1, señor X2, señor X3 y señorita Y, el mero hecho de oir pronunciar la palabra Twenty provoca temor y temblor, ya que evoca el recuerdo de un suceso tras el cual ya no volverían a ser los mismos nunca más.

Así que, La Bodegueta, con una clara vocación de enunciar la verdad y evitar falsas leyendas urbanas, os muestra la historia tal y como ocurrió. Sin censura, sin cortes. Pero también advierte que se pueden herir sensibilidades en sensibilidades “heribles”.

Sólo ahora y después de este momento estamos preparados para narrar:

(¡¡¡¡Ta-ta-ta-chán!!!!)

LA HISTORIA DE LA TWENTY

Todo empezó una noche de fin de semana en la que un intrépido grupo de jóvenes monoveros (desde X1 hasta X6), hartos de la monótona cotidianidad de los últimos fines de semana, decidieron probar algo novedoso que rompiera el tedio y el hastío dominante. Con lo que, coches en ristre, partieron a cierta vecina localidad para cenar en cierto restaurante italiano, regentado por unos camareros que se pasaban todo el rato Chucurruc chucurruc sin parar de hablar y obsesionados con que les compraras una botella de todo lo que te daban a probar (se cree que uno de ellos era butanero). Una vez superado el postre, cuando los taponazos de Limonchelo empezaron a hacer su devastador efecto, surgió la inevitable pregunta: “I ara on anem”, a lo que le siguió la fatídica respuesta “Anem a Novelda (...)”. Ninguno de los presentes podía imaginar las terribles consecuencias que esas tres aparentemente inocentes palabras iban a tener para el devenir de nuestra historia. Pero antes de nada se hizo una escala en Monóvar para recoger al señor M y luego partir hacia un viaje (posiblemente) sin retorno.

Después de un plácido viaje hasta Novelda, en un coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior, la primera parada fue en un pub de mierda cuyo nombre no quiero recordar, que estaba casi vacío y en que la música era la misma mierda que ponen en el Master pero multiplicada por 200 ( es decir, 200 x Master = pub de Novelda). Ante tal pesadumbre, la frase de la noche no tardo ni cinco minutos en ser pronunciada: “Eh, i si anem a la Twenty?”. Y cuando el señor M acabó de pronunciar la palabra “T....y”, un relámpago inundó de luz ese pub de mierda en el que nos encontrábamos, a cuya música ya hemos hecho referencia y que nos permitió darnos cuenta de que alí ya no quedaban ni los camareros. En un instante en el que los taponazos de Limonchelo aún no se habían asimilado del todo, la euforia del momento y las ganas de marcha hicieron que la respuesta fuera al unísono: “Eh, va anem”. Qué ilusos fuimos, no podíamos ni imaginar la terrible argucia que el destino nos había preparado. Todos los acontecimientos se iban desarrollando como si estuvieran predestinados y no hubiera posibilidad de vuelta atrás, como piezas de dominó imposibles de detener.

Una vez en la “T....y”, la primera putada del destino es que para entrar te dan una tarjetita para que pidas tu consumición en la barra (lo que se conoce por “consumición mínima”). Pero joder, lo maquiavélico del asunto es que esa “consumición mínima” es de ¡¡5 €!!. Su puta madre, 5 € por una botella de agua, o un Nestea o una simple cerveza. Luego, la música no era tan mierda como en ese pub anterior, pero sí mantenía un nivel de asquerosidad aceptable, sobre todo por su alto volumen (digno de cualquier maquinero/bakalaero). La fórmula sería (Master / 2 = T....y).


Los minutos iban pasando, los oídos se iban resquebrajando y llegó el momento de partir hacia nuestra añorada patria. Al salir de la “T....y”, el grupo formado por el señor X1, señor X2 y señor X3, que se dirigían a un coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior vio roto el equilibrio por una presencia, de repente ahí estaba ella, nadie sabía quién era ni de dónde había salido pero allí estaba como una súbita aparición, era la misteriosa señorita Y. ¿Quién era? ¿De dónde había salido? ¿Porqué, de repente, se encontraba subiendo a ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior? Todo eso nunca lo sabremos, lo único cierto es que, desde que se cerró la última puerta de ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior, la señorita Y empezó a hablar: “Chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc”. Impresionante, no podía callarse, era como una máquina puesta a toda velocidad, sin botón de Stop, la locura se apoderó de la situación; el señor X3, que conducía ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior, en un intento de poner fin tan horroroso suplicio tuvo una idea definitiva: estampar ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior con todos sus ocupantes dentro. Todo estaba ya decidido pero, al llegar a la doble curva del Cucuch, lugar elegido para estampar el coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior, la señorita Y que seguía todo el rato “Chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc chucurruc” dijo las únicas palabras entendibles que se le recuerdan: “Chucurruc chucurruc...porque claro, yo en un coche con tres tíos, lo más normal es que me fo-(píííííííí)-llen”. A partir de ese momento en ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior se hizo un silencio sepulcral, nadie decía nada, hasta el Chucurruc chucurruc cesó dejando paso a la perplejidad y a la nada.

¿Qué cojones era eso que acabábamos de oir? ¿de verdad habíamos oido lo que creíamos haber oido? En ese momento no se oía un alma. ¿Habíamos muerto? ¿Sería la señorita Y el “fantasma de la curva” de ese ridículo programa (en aquel momento no tan ridículo) de Cuarto Milenio? ¿Estábamos muertos desde el principio, como en el “Sexto Sentido”?


De pronto, la salvación, aún sin saber cómo ni de qué manera, en ese coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior empezó a sonar la radio (no diremos qué emisora pero sí que es una radio “afirmativa”), y al instante se volvió a oir el Chucurruc chucurruc chucurruc... En ese momento el señor X1, el señor X2 y el señor X3 pudieron respirar tranquilos sabiendo que seguían entre los vivos y que todo había sido causado por el subconsciente (o el Limonchelo), y el programa ese de Cuarto Milenio volvía a ser ridículo (pero ridículo de cojones).

La radio siguió sonando, el Chucurruc chucurruc recitando y así se llegó al aparcamiento del Master, lugar donde el señor X2 y la señorita Y abandonaron el coche rojo con una gran capacidad para albergar personas en su interior, y todo quedó en una despedida hasta la mañana siguiente.


Nadie olvidará jamás esa noche y las nefastas consecuencias que pudo provocar para cierta gente, sobre todo el señor X2 sobre el que recae una terrible maldición desde aquella noche y aún anda en busca del conjuro que lo libere.

Así que, si alguien os dice algún día “Eh, anem a la Twenty”, temed, temed y echaos a temblar porque una terrible desgracia os puede estar esperando, de la que quizá no tengáis escapatoria... Esa misma que yo sí pude tener y es por lo que hoy lo puedo contar...